sábado, 21 de marzo de 2015

La casa azul de Aurora


Por Guadalupe Ramos

A los 5 años de edad, Aurora Anaya jugaba de todo, también a ser maestra, al ser la primera nieta de 22, y la hermana mayor de tres: las ponía hacer trabajo.
Nació hace 37 años en Los Ángeles, California, de padres mexicanos, y fue criada por su abuela en un pueblo cerca de Atotonilco de los Altos, Jalisco en México.
Anaya es hoy dueña de la librería La Casa Azul, un pequeño negocio ubicado en la calle 103 en El Barrio, y honrado y reconocido por el Chase Bank con 150 mil dólares para seguir ayudando a la comunidad con los 200 diferentes programas que año con año ofrece, desde hace dos años y medio.
La idea de abrir su negocio comenzó en 2006 y se concretó cinco años después, cuando empezó una campaña por internet para juntar 40 mil dólares en 40 días. Agradeció el apoyo de la comunidad de El Barrio, porque más de 500 personas, a quienes no conocía en su mayoría, le donaron desde 1 dólar hasta 1000. Lo demás, es historia.


De venta de libros por internet a la creación de un centro comunitario

Anaya vendía libros por internet en 2008, en ferias, cafés y escuelas abría su caja de libros, vendía y se iba a casa. Su librería móvil duró tres años, hasta que en 2011 consiguió el dinero para abrir su Casa Azul, nombre puesto en honor al hogar de Frida Kahlo.
Precisó que en los dos años y medio que abrió el pequeño negocio, han tenido más de 500 programas variados, tertulias, talleres de escritura, una hora para niños con sus familias, charlas con abogados de temas migratorios, sobre la masacre de estudiantes de Ayotzinapa, etc. Dijo que el año pasado recolectaron más de 1,500 libros para los niños capturados en la frontera y están en Nueva York. Libros que les mandaron de California, Washington, Texas y Miami.

Celebrar la literatura latina

Anaya se graduó de la UCLA en Historia y Estudios Chicanos, y Educación. Un par de años fue profesora. Llegó hace nueve años a vivir a Nueva York, ciudad a la que venía por un año.


De acuerdo con Aurora, la misión de la librería es celebrar la literatura escrita por latinos. ¨Esta librería tiene mucho que ver como una reflexión de mi, nacida acá de padres mexicanos, pero me siento muy conectada con las dos culturas¨.
Comentó que en La Casa Azul se encuentran libros que no hay en ninguna otra.
¨La importancia de un espacio como este, es por el apoyo que la gente me dio a mí, y yo darle las gracias¨.
Anaya precisó que los 150 mil dólares serán utilizados para seguir con los programas y contratar más personas; una ya fue contratada para encargarse de los cien escritores registrados, mientras que una persona coordina las escuelas, y en primavera espera contratar a otra que se encargará de las representaciones artísticas.


Su pasión por los libros la tiene desde niña, cuando jugaba a ser maestra, profesión que estudió por la influencia que tuvo de su profesora de 4º. Grado, quien era tan buena maestra que allí le nació la idea de enseñar.
Anaya dijo que es feliz por haber logrado su sueño de abrir la librería después que superó varios retos, principalmente los internos: ¨decirme tu puedes y pelear contra esa voz interna que a veces nos mantiene abajo, y decir lo logré¨.
Admira a su mamá y abuela, y agradece el consejo más grande que le dio su madre de experimentar su vida en Nueva York y no decir qué hubiera sido de esa casa azul si no lo hubiera intentado.
Su pasatiempo favorito, aparte de leer, es cocinar; porque dijo que es la hora en que se reúne la familia, los amigos.


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