jueves, 16 de octubre de 2014

Talento Hispano: Los sueños y juegos de la escritora mexicana Carmen Boullosa


Por Guadalupe Ramos

QUEENS, NUEVA YORK.-  Cuando Carmen Boullosa jugaba a los 5 años de edad a morder a su primo Poncho, a la casita, a hacer sopa de grillos y a echar ¨aguita¨ de un traste a otro, soñaba con ser de grande cura, santa y arqueóloga, pero nunca escritora.
Fue a los 15 años, después que murió su mamá, que decidió ser escritora.
La autora mexicana fue honrada en la 8ava Feria del Libro Hispana-Latina de Nueva York, el 10, 11 y 12 de octubre, organizada por el Hispanic-Latino Cultural Center of New York, que dirigen Fausto Rodríguez y Juan Nicolás Tineo.



Novelista, poeta y dramaturga, Boullosa ha recibido infinidad de reconocimientos, fue becaria de la Fundación Guggenheim, del Center for Scholars and Writers de la New York Public Library, y profesora distinguida en Georgetown University.

La niña soñadora

¨Cuando empecé a soñar de ser de grande, soñé con ser cura; inmediatamente fui desmentida porque las mujeres no podíamos ser curas, soñé con ser santa, me encantaban las historias de estas santas que levitaban, que hacían milagros, ya tenía yo claro lo del género, me gustaban las historias de estas resistentes, valientes, que defendían sus convicciones, aunque las fueran después a comer los leones¨, recuerda la integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México.



Por muchos años, la escritora dice que soñó con ser arqueóloga, ¨me parecía la mejor posible profesión la arqueología, y en México, imagínate¨.
Boullosa recuerda que cuando murió su mamá ella tenía 15 años, y decidió que quería ser escritora.
La autora de Texas, su último libro, dice que de niña nunca jugó a escribir, pero a los 9 años le regalaron un diario, ¨con llavecita¨, y desde entonces comenzó a escribir sus diarios, ¨me lo tomaba muy enserio¨.

LA ENTREVISTA
¿Eres feliz? 
Soy muy feliz.

¿Qué te da la felicidad? 
Me da la felicidad trabajar en lo que me gusta, escribir y leer, amar a mis hijos, amar a mi marido, guisar, y he vuelto a cosas que me eran muy dolorosas, algo de gusto y de placer: volar, odio las alturas, me da vértigo, viajo mucho por mi trabajo, he aprendido hacer el espacio del avión, un espacio de escritura, casi sagrada, me subo y tengo muchas ideas; hago anotaciones, me concentro de una manera vertiginosa, lo he vuelto en un espacio de trabajo privilegiado.



¿A quién admiras? 
Admiro a mi marido, su fidelidad, de consistente al trabajo, admiro que todos los días, pase lo que pase, desde muy tempranito él está en lo que está; admiro a los grandes artistas, Martha Argerich, la pianista argentina, a los cantantes, eso de tener voces prodigiosas. Admiro a quienes me conmueven, los que me tocan, no solo los que son virtuosos. Y lloro oyendo de la emoción a Eugenia León, a Jaime López, a Juan Flores, el extraordinario tenor peruano; me gusta la opera, me gusta la música popular. 
Con los escritores es diferente, es amor con poetas, novelistas, ensayistas; es amor lo que siento.

¿De qué te sientes orgullosa? 
Me siento orgullosa de la capacidad de ser felices mis dos hijos; a veces de los platos que guiso.



¿Cuándo fue la última vez que lloraste?
Soy muy llorona, lloro muy seguido. La última fue viendo la manifestación de repudio al asesinato a los estudiantes, donde aventaron objetos a Cuauhtémoc Cárdenas que es alguien impecable, su partido no, él sí, y vi una mano jaloneando a Eduardo Vásquez que es mi amigo, lloré literalmente; y antes lloré más cuando leí la noticia de los estudiantes desaparecidos. Creo que no lloro con asuntos privados hace mucho.

¿Qué piensas de la comunidad hispana en Estados Unidos? 
Es una pregunta imposible de contestar. Es muy variada, es una parte esencial de este país, ha construido también Estados Unidos….Es una comunidad muy versátil, enorme, nada más mexicanos en número, es muy impresionante. Son parte de la construcción de este país.



¿Cuál es tu comida preferida? 
Es una pregunta imposible de contestar. Me gusta mucho comer, tengo pasión por la comida, paso de un elemento a otro, los ingredientes son imprescindibles para el guiso. Me gusta más lo guisado que lo crudo, aunque un higo bueno me hace muy feliz, un pedazo de buen queso me hace infinitamente feliz; me gusta la comida elaborada, con sabiduría, con honestidad, me gusta guisar y me gusta muchísimo comer.

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